La espada medieval, un actor-red

Saltando de link en link me encontré con The myth of the edge in medieval and renaissance swordplay, un artículo que pretende mostrar la falsedad de los duelos de espadas en los que se observa un movimiento defensivo utilizando el filo de la hoja de acero. Esta situación la observamos comúnmente en las películas donde, al cruzar espadas, un duelista bloquea el ataque de su enemigo interponiendo el filo de su propia espada, produciendo un choque entre ambos filos.

Por supuesto, en las películas no le ocurre nada a las espadas y el duelo continúa sin contratiempos hasta que uno de los duelistas obtiene la victoria. Inclusive en las escenas de grandes batallas medievales podemos ver que el héroe choca su espada contra acero, madera, cuero, carne, huesos y roca, pasando de un enemigo a otro sin que la hoja sufra mella alguna. Evidentemente esto funciona como un recurso dramático para centrar la atención del espectador en el protagonista y no en sus complicaciones logísticas. Finalmente, el héroe es el actor principal y los otros actores deben mantener su estatuto secundario.

Gracias a este artículo sobre el filo de la espada uno puede ver la escena de otra manera, devolviéndole protagonismo a otros actores presentes, especialmente a la espada. Creo que esto puede ser utilizado como una manera de ejemplificar la idea del actor-red en la teoría de Bruno Latour, así como la capacidad de agencia de cualquier objeto, humano y no-humano.

Advierto que no soy un experto en el tema y reconozco que existen muchas más variables en juego (desde el tipo de arma según la cultura hasta las contingencias del combate mismo), por lo que mi ejemplo puede cometer algunas imprecisiones groseras. Sin embargo, creo que es un ejercicio interesante intentar pensar una red de actores y sus influencias en una época desde las características de una tecnología tan importante como lo fue la espada larga de acero en la edad media.

***

En líneas generales, el autor del artículo desarrolla una demostración de los estilos medievales y renacentistas de la lucha de espadas a través de una lectura detenida de distintos manuales de maestros espadachines de la época. El punto central de su análisis es el modo de defensa ante el ataque enemigo, ya que una defensa bien ejecutada puede permitir no sólo el bloqueo (parry) del ataque sino también la exposición de alguna vulnerabilidad en el oponente, ya sea por desestabilización o mal posicionamiento.

Parries can be defined as the deflecting or deviating of the opponent’s blade before it reaches its target. With Medieval and Renaissance cutting swords this was primarily achieved not by receiving it so that it impacts your own weapon (especially on its edge), but by hitting or beating at the oncoming weapon to knock it off line and away.  The difference is one of defense by counter-striking rather than a rigid blocking or direct obstruction of their sharp edge with yours.  Doing the latter not only leaves you vulnerable and less able to attack, but damages your sword so that it will cut poorly and it produces stress and fracture lines that will eventually cause it to break.

La defensa por contraataque favorece mucho más al duelista, pues le permite aprovechar el ataque enemigo y, sobretodo, protege la hoja de la espada, prolongando su resistencia y utilidad. Por el contrario, una defensa realizada con el filo de la hoja debilita la espada con cada golpe, estresándola y acelerando su desgaste y posterior rompimiento. Así, el autor sostiene que ningún maestro espadachín de la época habla acerca de un bloqueo con el filo de la hoja, pues sería una acción torpe e ineficiente, ya que pone en peligro el arma.

All the assorted fighting manuals on long-swords which we have, make it quite clear how to defend against cutting attacks by using intercepting and redirecting counter-blows, or else by covering so that cuts land upon the flat (not edge) of the blade.

Si al realizar una defensa por contraataque las espadas se cruzan, el defensor debe hacerla necesariamente por el lado plano de la hoja de acero a fin de dañar lo menos posible el filo de la espada, el cual es su principal medio de ataque. Lo interesante aquí es que la estrategia de proteger el filo de la espada motiva distintos modos de pelea, de posicionamiento y movimiento del cuerpo, que faciliten la realización de estos esfuerzos defensivos. El autor muestra con claridad como los maestros espadachines de la época mantenían estilos similares aún así fueran de diferentes culturas.

¿Qué tiene esto que ver con la Teoría del actor-red y la agencialidad de los sujetos no-humanos? Intentaré mostrar que este ejemplo permite pensar a la espada como un actor-red que entra en interacción con muchos de los actores fundamentales del medioevo y el renacimiento. Para ello me centraré en la pura descripción de los actores y sus modos de relacionarse, así como en las traducciones que se realizan entre ellos. La idea es poder dibujar un plano en el que los actores se entrelazen desde lo que comúnmente se entiende como lo micro y lo macro. Sin embargo, no debemos olvidar que para Latour la diferencia entre los actores puede ser de escala o de figuración, pero no hay una distinción de real importancia entre lo micro y lo macro. Tanto las entindades más grandes como lo más pequeñas pueden influir considerablemente en sus redes. Veremos de qué modo lo hace la espada medieval.

En primer lugar tenemos la espada, forjada en uno de los materiales más resistentes de la época: el acero. Si bien esta arma era mucho más resistente que el bronce o el hierro, difícilmente podía cortar el acero mismo, como en el caso de una armadura u otra espada del mismo material. Cuando dos espadas chocaban entre sí durante el combate se iban desgastando y perdiendo filo hasta quedar inutilizables. Lo mismo ocurría cuando chocaban contra el acero de la armadura de un caballero. Luego de varios golpes dejaba de ser un arma letal, poniendo el riesgo la vida de quien la portaba.

En segundo lugar tenemos al soldado o al caballero, la base de todo ejercito medieval y sobre el cual se asentaba el resultado de las batallas. Pensemos en un soldado poco entrenado en la utilización de la espada. Aunque tuviera fuerza física y estuviera motivado, si su estilo de defensa utilizara el filo de su arma de manera descuidada, pronto la perdería y es probable que el duelo terminara con la victoria de su contrincante. Aún así tuviera la suerte de ganar el enfrentamiento, estando en una gran batalla tendría que ir en busca de otro enemigo, volviendo a exponer su espada al desgaste o al rompimiento. Las posibilidades de victoria son muy pocas con un soldado mal entrenado en la defensa por contraataque.

Por el contrario, un soldado con un entrenamiento riguroso protegería su espada, se defendería con propiedad y posiblemente derrotaría a varios contrincantes en el curso de una batalla sin tener que cambiar de arma. Un soldado así comprendería que el protagonista de la batalla, el guardián de su vida y el portador de la victoria es su espada. Así, su modo de luchar estaría condicionado a una mejor utilización de su arma, con un estilo de pelea que aproveche cada movimiento suyo y de su contrincante con el menor gasto posible de sus energías y de su espada.

En tercer lugar tenemos a las batallas mismas, los campos de resolución política de la época. No es necesario demostrar el peso fundamental de la guerra en la geopolítica del medioevo y el renacimiento. Ellas determinaban el futuro de los reinos, su desarrollo económico, la expansión de sus tierras y de su cultura, la influencia de su religión y el poder de sus gobernantes. Las batallas normalmente se ganaban con soldados: no solo con una considerable cantidad de ellos sino con un adecuado entrenamiento. Es evidente que en toda batalla hay muchos otros factores en juego, pero podemos considerar a la espada como uno de los principales.

Nuevamente, un ejército debidamente entrenado en la utilización de la espada, con capacidad de ejecutar movimientos defensivos eficientes y prolongar la durabilidad de su armamento (sumado a su dominio del territorio, su moral, la estrategia de sus líderes, sus dioses, etc.) tendría muchas más probabilidades de victoria. Gracias al uso correcto de la espada los soldados podrían sobrevivir al combate enfrentando un mayor número de enemigos, inclinando la balanza a su favor.

Esto nos lleva al último punto: el poder. En el medioevo y el renacimiento un reino que ganaba batallas era un reino con un control amplio de recursos y territorios, con una religión de miles de fieles, con un ejército bien armado, con soldados bien entrenados, etc., lo cual significaba un poder político superior al resto. Esto, a su vez, tendría implicancias en el desarrollo económico, tecnológico y cultural de los pueblos.

Definitivamente en muchos aspectos este ejemplo es una reducción grosera de la historia de la guerra y la política en la época medieval. Al fin, tiene la intención de ser sólo eso, un ejemplo. No obstante, es notoria la manera en que, resaltando las características de una tecnología como la espada de acero, podemos resignificar las interacciones de los actores de la época en una serie de flujos que van desde el forjamiento del acero hasta la formación de los reinos, ida y vuelta.

La espada no es sólo una tecnología que facilitó la guerra al ser humano, sino que es una entidad autónoma con capacidad de agencia histórica y política. La espada de acero es un actor-red. Es fundamental comprender que ella no existe sin la interacción con el resto de los actores de su época como son el soldado, el estilo de pelea, la defensa por contraataque, el enemigo, las armaduras, los caballos, los cuerpos, las batallas, los dioses, los maestros espadachines, los reyes, los reinos, las religiones, etc.; pero al mismo tiempo no debemos dejar de lado el hecho de que sus propias características (la resistencia y durabilidad del filo de la hoja, en este caso) influyen considerablemente en los modos de relación que entabla con otros actores. Un actor-red como la espada es, al mismo tiempo, una agente y una red de interacciones. Difícilmente los hombres habrían podido construir un poderoso reino si no supieran cómo defenderse con su espada.

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5 pensamientos en “La espada medieval, un actor-red

  1. Fulanovisual dice:

    Muy interesante y buena manera de acercarme a la teoría que estudias.

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  2. carnovirtual dice:

    estas quemadazo, no entiendo nada, creo que igualar la espada a un actor social es un exceso posmoderno de tu parte. saludos

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  3. Gracias carnovirtual. 🙂 Lo tomaré como un cumplido.

    Pero, ¿por qué sería posmoderno mi exceso? En todo caso, es un exceso premoderno en el sentido de reconocerle un “anima” a las entidades no-humanas. Algo así como la chispa del vitalismo estallando en todos los objetos a la vez, no sólo en los seres “vivos”. Creo que eso escandalizaría un poco a los posmodernos y a los modernos por igual.

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  4. Bernarda dice:

    “a-moderno” sería el término, de paso evitamos los pre y post, y me parece es un buen ejemplo de este tipo de razonamiento.

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  5. Que bueno que te gustó el ejemplo, Bernarda.

    Efectivamente, a-moderno es un término más apropiado para el proyecto latouriano. Él utiliza el término no-moderno, pero creo que los objetivos son similares.

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