Índices maquínicos

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Ya van algunos meses desde que empecé el estudio de la teoría de Gilles Deleuze y Felix Guattari (D&G). Principalmente mi lectura se ha centrado en torno a los libros El antiedipo: capitalismo y esquizofrenia (Paidos, 1985) y Derrames entre el capitalismo y la esquizofrenia (Cactus, 2005), libro que reúne los cursos de Deleuze dictados en los años intermedios entre El antiedipo y Mil mesetas. Además de eso he estado revisando algunos textos sobre D&G que he ido encontrando en Internet y nos hemos estado reuniendo con unos amigos a rompernos el cerebro con esta teoría. En líneas generales, soy un entusiasta de D&G y para nada un iniciado en el tema… aún.

De todos modos, quería arriesgarme a sintetizar algunas intuiciones que me provoca la colisión entre la teoría de D&G y la enseñanza de Jacques Lacan, especialmente en lo que se refiere a la crítica al psicoanálisis. Los estragos de esta colisión han abierto nuevos surcos sobre la geografía de mi pensamiento y espero que este esfuerzo sintético sea un primer intento de hacer correr los flujos de mi producción a través de ellos.

***

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1.

La crítica de D&G al psicoanálisis es absolutamente pertinente e incisiva. Hace hincapié sobre temas fundamentales que son desarrollados en los cinco paralogismos presentados en el capítulo dos de El antiedipo (la extrapolación, el double bind edípico, Edipo como “aplicación” bi-unívoca, el desplazamiento o la desfiguración de lo reprimido y el “después”). Estas críticas apuntan, principalmente, al papel estructurante del Edipo sobre los flujos libidinales de las máquinas deseantes. La trascendentalidad edípica supone una idealización que condiciona los procesos sintéticos conectivos de la lógica de la producción primaria a una organización tripartita (mamá-papá y yo) basada en el secretito de alcoba de la familia burguesa victoriana.

2.

Las últimas teorizaciones de Lacan, más que ser víctimas de las crítica de D&G pueden convertirse en excelentes aliadas. La vía que toma la enseñanza de Lacan a partir del Seminario 17: El reverso del psicoanálisis en adelante supone un cuestionamiento a la estructura edípica y el papel del padre en la teoría freudiana. Esto orienta a Lacan hacia una reelaboración de las teorías psicoanalíticas de la sexualidad, especialmente en relación al goce femenino. A partir de este giro teórico, Lacan complejiza la función del falo, del goce, del objeto a, del cuerpo, de la libido y reinicia su exploración de la locura a través de James Joyce. El Lacan de los 70 es el cuerpo sin órganos de la teoría psicoanalítica y no su nuevo punto de capitón. En él vendrán a estrellarse las máquinas clínicas y derramarán su flujo decodificado. Por ello, no es motivo de sorpresa que Lacan se volviera loco en los últimos años de su seminario. Siendo moralistas se podría decir que encontró el camino.

3.

Si instaláramos una webcam en cada consultorio psicoanalítico seguro podríamos fundamentar que D&G tienen razón en su crítica. Pienso que una cosa es que Lacan haya explorado teóricamente el outer rim del inconsciente más allá de sus formalizaciones clásicas de herencia freudiana y otra cosa muy diferente es que sus notas de viaje sean aplicables en la práctica clínica. ¡Que tiré la primera piedra el psicoanalista que no se orienta por Edipo en su propia práctica! ¡Que responda el analista que no se sirve de algún modo de la figura del padre para establecer sus diagnósticos de estructura (neurosis, psicosis, perversión y fobia)! ¡Que se indigne el analista que no ha pensado que la locura es del orden de lo irracional y requiere tratamiento! Para nada digo que no haya un trabajo y un compromiso constante con intentar hacer pasar la clínica psicoanalítica por las últimas teorizaciones de Lacan. Los lacanianos trabajan ardua y seriamente hacia ese fin, pero ¿qué pasa cuando estamos cara a cara con uno de ellos en su consultorio? Quizá no son los psicoanalistas los llamados a responder por la pertinencia o no de las críticas de D&G, sino únicamente los analizantes no formados en psicoanálisis. Respondan: ¿los edipizan? ¿Les hablan de mamá-papá? ¿Instrumentalizan su transferencia en esos términos? O ¿es que ya vienen ustedes con esa cantaleta edípica instalada por default, como una especie de crapware?

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4.

¿Y si el tratamiento clínico del inconsciente está estorbando nuestra exploración de su producción y su funcionamiento? Este es un terreno pantanoso, pero quizá el más interesante de todos. Intuyo que para D&G hay dos acercamientos por parte de Freud a su descubrimiento del inconsciente. Uno es el inconsciente como producción, como máquina deseante y circulación de los flujos libidinales, donde el deseo obra como productor positivo de máquinas y máquinas. La otra es la versión edipizada del inconsciente, la que sirve para ser psicoanalizada, que codifica el flujo de la producción deseante y donde el deseo positivo es negativizado como schuld (falta, deuda, culpa, débito). Para D&G esta versión supondría el sometimiento de las lógicas del deseo (entendido como producción y no como schuld) a la triangulación familiar de la que ahora parecen emerger sus productos. Es decir, al edipizar el inconsciente, la teoría de Freud hace aparecer los productos de la máquina inconsciente como productos de la máquina milagrosa edípica, análogamente al mecanismo capitalista por el cual las mercancías aparecen como siendo producidas por el capital y no por los agentes de producción. En su intento por sanar, Freud traiciona su descubrimiento, pues al capitalizarlo médicamente lo explota sin contemplaciones. Entonces, ¿de qué modo podemos aprovechar el descubrimiento del inconsciente realizado por el psicoanálisis sin reducirlo a su estancia perpetua en el diván del psicoanalista? ¿Qué consecuencias podemos extraer al expropiarle el inconsciente a la clínica? ¿Es posible una formación en psicoanálisis sin dejarse orientar por la clínica?

5.

¿Dónde encontrar lo inconsciente más allá del consultorio edipizante? Esto es más un trazado de futuros vectores de investigación. 1) Evidentemente un retorno a Freud es necesario, pero con una lectura a-clínica de sus textos fundamentales sobre lo inconsciente. La pulsión de muerte es un concepto excepcional, pero habría que protegerlo de las tópicas freudianas. 2) Los últimos diez años de la teoría de Lacan son indispensables, pues arrasa como un maremoto con la codificación psicoanalítica clásica, esparciendo locura, cuerpos sexuados, goces e intuyendo nuevas localizaciones de lo inconsciente. 3) La locura en sus formas artísticas, paranoicas, tecnológicas, mágicas, excesivas, ficcionales, perversas, religiosas, profanas, musicales, delirantes, drogadictas, eróticas, libres, extraterrestres, ateas, anárquicas, cibernéticas, sociales, catatónicas, prisioneras, no humanas, lúdicas, místicas, etc. 4) En filosofía, el pensamiento ontológico desenquistado de lo humano y la conciencia (“realismo especulativo”), la crítica al correlacionismo (Quentin Meillassoux, Ray Brassier), el transhumanismo (Isabelle Stengers, Donna Haraway), el acceleracionismo en su versión desterritorializadora de la racionalidad (Nick Land), el geotraumatismo (Reza Negarestani), la agencialidad de lo no humano y la secularización de la naturaleza (Bruno Latour).

Objetivo básico: rastrear el funcionamiento de la inconsciencia tanto en sus manifestaciones humanas como no humanas.

Imágenes de Jean-Michel Massey

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7 pensamientos en “Índices maquínicos

  1. Paola Barzola dice:

    Me parecieron interesantes las apreciaciones. Yo estoy en la misma búsqueda, del pensamiento deleuziano, pero me he quedado sin interlocutores.
    Paola

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  2. Gracias Paola. Por mi parte hago el esfuerzo porque este espacio pueda ser tomado como un interlocutor válido, aunque externo a la formalidad académica. Sería genial poder dialogar con tus reflexiones sobre el tema.

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  3. rene dice:

    saludos

    me parece que Lacan a utilizado los términos “nada” y “vacío”.
    se ha hablado de la “Nada” a partir de la cual uno puede crearse constantemente. si el ser persiste en el sufrimiento no puede haber creación “ex nihilo”, es decir, creación a partir de la nada. el que persiste en el sufrimiento no da lugar al anonadamiento. ahora bien, esta “nada” de la que surge la consciencia se puede identificar con el “vacío”?. las preguntas esenciales en filosofía siempre nos colocan en un vacío (preguntas porque no tienes), cada pregunta esencial te coloca en una nada para que a partir de ahí renazca la consciencia. por eso, “nada” y “vacío” pueden ser lo mismo?

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  4. Hola René, he leído cuidadosamente tu comentario buscando comprender qué es exactamente aquello que te hace pregunta. Estoy bastante seguro que no es la teoría de Lacan el punto medular en tu pregunta, por lo que no entraré en desarrollos teóricos que pueden alejarme del objetivo de esbozar una respuesta.

    Yendo al punto, identifico dos cuestiones en tu comentario. En primer lugar, está la noción de la creación “ex nihilo” como creación a partir de la nada, que puede ser impedida (anonadada) por un ser que persiste en el sufrimiento. Esta nada como causa creativa le otorgas el valor de hacer surgir la consciencia y te preguntas si es igual al vacío.

    Es interesante notar que según tu planteamiento la creación “ex nihilo” y la consciencia serían ambas efecto de la nada, por lo que podríamos asumir que la conciencia como tal es una creación “ex nihilo”, es decir, la emergencia contingente de un elemento enteramente nuevo que irrumpe y reconfigura lo real. En eso estoy de acuerdo. Hay algo del orden de lo alucinante en el hecho de que de la combinación de carne, huesos, líquidos, impulsos eléctricos y lenguaje surja algo que pueda decir “Yo”. Si eso no es “ex nihilo” no sé qué puede ser…

    No obstante, no puedo estar de acuerdo con el lugar que le das al sufrimiento, como algo que impide, que estorba, que anonada, que bloquea la creación. Pienso que esa es una posición moralista frente al sufrimiento, pues realiza la operación ideológica de (a) ubicar el sufrimiento como algo malo, (b) identificar aquello que no es sufrimiento (¿felicidad?) como lo Bueno, (c) idealizar lo Bueno y (d) difundir o imponer lo Bueno, buscando que cada vez más personas lo reconozcan como Bueno. De eso al fascismo, a las dictaduras religiosas o a la moral del resentimiento (Nietzsche) hay muy pocos pasos.

    El sufrimiento es parte de la conciencia, tiene allí su lugar y su función. No hago apología del sufrimiento, sino que procuro situarlo en la experiencia conciente sin moralizar su existencia. Como agregado puramente personal, creo que las mejores obras de arte, las más memorables, las más innovadoras son creadas por artistas atormentados. Lo que trato de señalar es que no hay manera de decir que el ser que persiste en el sufrimiento no puede crear, sin antes tachar como negativo en sí mismo al sufrimiento, lo cual me parece falso.

    Sobre si esta nada es igual al vacío, creo que es una cuestión de terminologías. Finalmente, supongo que dependerá de si lo analizas desde la ontología o desde las matemáticas o desde la biología o desde la lógica o desde la física o desde el psicoanálisis o desde la geología o desde el ocultismo, etc. Es un campo interesante de estudio y la manera como lo planteas creo que abre varios vectores de investigación.

    Respecto a la segunda cuestión. Propones que las preguntas filosóficas nos colocan frente a un vacío o parten de él (preguntamos porque no sabemos). Cada pregunta nos coloca en una nada, dices, a partir de la cual renace la conciencia. Con eso estoy de acuerdo también y es interesante como lo planteas, pues, siguiendo lo que comentas antes, el encuentro con la ausencia de saber relanza nuestra búsqueda de respuestas y reconfigura nuestras experiencias, dando lugar a nuevas creaciones. Me atrevería a acotar que ello no ocurre únicamente con las “preguntas esenciales en filosofía” sino con las “preguntas esenciales” para cada quien, esas preguntas insondables, sin respuesta, que hacen eco a lo largo de nuestras vidas.

    ¿Es esa falta en el saber la nada o el vacío? Creo que dependerá de la vía que elijas para pensarlo, aunque es posible que todas (o casi todas) reconozcan su ineludible ex-sistencia de agujero.

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  5. […] de esa lectura previa. En esos puntos me reencuentro con algunas conclusiones que ya extraje de mi lectura de El Antiedipo de Gilles Deleuze y Felix Guattari, y que las considero fundamentales en mi investigación teórica actual. Por último, el punto 7 es […]

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  6. A. dice:

    El Edipo fue el sueño de Freud, dijo Lacan, quién además hizo bien en desplazar el tema edípico en Freud para poner el acento en su pasión por la verdad (en relación al enigma de la esfinge). Por otro lado, agradezco mucho encontrar estas líneas de pensamiento, que son como ventanas al afuera… porque clausuras, ya sean edipicas, académicas, historicistas, etc… matan al pensamiento, que siempre está en el borde de la representación. Y es verdad, que la práctica clínica puede padecer de ese encierro (ya me dieron ganas de traer a Foucault y su Historia de la Locura)

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  7. Completamente de acuerdo, Ani. Si bien este post fuerza un poco el estilo apodíctico, de todos modos creo que la facilidad operativa que ofrece la lógica del Edipo, sus beneficios interpretativos, su difusión popular y su amplia “legitimidad”, hacen de ella una herramienta muy útil para sentir que se hace psicoanálisis. Efectivamente, este torrente de sentido no hace más que clausurar al inconsciente bajo el pretexto de explorarlo.

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